RESEÑA DE LA ACTIVIDAD del 6 de Marzo 2019 | “CAMPO FREUDIANO AÑO CERO. LO REAL DE LA VIDA” | Autora: Elvira Tabernero

Reunidos en torno al texto de Eric Laurent*, pronunciado en el Foro de Roma, febrero de 2018, el día 6 de marzo tuvimos la enriquecedora Conversación, presentada por Margarita Bolinches,  alrededor del tema de Zadig Valencia, con las ricas aportaciones de Gabriela Alfonzo, Hamlet Afonso y Eva Ventura.

Gabriela nos situó en la política actual de la Europa globalizada, a la luz de la Enseñanza de Lacan sobre “El racismo moderno”

El racismo moderno, nos decía,  es el odio a la manera en la que el Otro goza. Es decir, “el goce de mi prójimo, su goce nocivo, su goce maligno es lo que se propone como verdadero problema para mi amor”. La clave nos la da el que el Otro goza de otra manera y eso supone que no todo el goce me pertenece, y eso se me presenta como intolerable. La raíz del racismo es el odio al propio goce.

Gabriela nos señala dos aspectos muy interesantes a tener en cuenta: Sobre el Todo y sobre la Diferencia. El racismo sigue la lógica del todo, todos los musulmanes… todos los inmigrantes. El otro aspecto lo recoge Laurent: “la dimensión misma de la democracia se asienta en el margen de la diferencia tolerada”.

De algunos trabajos preparatorios del Foro de Roma Gabriela recoge: En “Las raíces del odio”, Oscar Ventura señala que neofascismo o ultraderecha son maneras de nombrar el odio. No es tan fácil que la democracia contrarreste la generalización del odio porque se produce en su marco y a veces en su nombre. Y advierte  que “se trata de bordear el agujero de lo real”, sabiendo que cualquier estabilización que se produzca es transitoria. Coincide con Vicente Palomera en que la política no tiene poder ya. La globalización la han producido los mercados destruyendo diferencias y modos de goce  y lo que aparece como política es una burocracia fagocitada por el discurso circular del capitalismo. La destrucción de las diferencias y los modos de goce bien podrían encontrarse a la base del descontento popular. Habrá que tener cuidado con el cansancio hacia la política o los políticos, ya que es el caldo de cultivo de los totalitarismos.

¡Atención, pues, al discurso del odio!. Con toda seguridad las elecciones europeas van a mostrar  la influencia de muchos de los aspectos que nombramos hoy. Europa está afectada por los nuevos factores en juego y el uso que los partidos hacen de ello decidirá la composición del Parlamento.

Hamlet comenta detalladamente el texto de Laurent. Extraeremos lo más significativo:

Desde el psicoanálisis sabemos que la identidad no deja de ser simple quimera, pasión o locura, nos dice Laurent, la que llamamos locura narcisista, la que encontraríamos tanto en personajes históricos como actuales (Trump). Pero debemos tomar en cuenta que todos, a través de la idea “unificadora” de personalidad, somos personalidades narcisistas, lo cual establecería una predisposición paranoica donde el otro es siempre peligroso. Como esa idea de unidad es imposible, el sujeto está desde siempre dividido, con sus identificaciones múltiples, contradictorias, y esto le hace sentir “extranjero a sí mismo”. Existe ese extraño que al mismo tiempo le es familiar, su síntoma. Laurent nos plantea en su texto, que el síntoma es al mismo tiempo lo más propio y lo más ajeno, le habla al Sujeto, pero desde otro lugar.

El psicoanálisis nos enseña que “el encuentro real con el goce siempre estará marcado por un mal encuentro”, siempre en más o en menos, no es posible la “homeostasis”. En ese real siempre está la dimensión, siempre extranjera, de la relación con el goce. Freud recuerda su inquietud respecto al cristiano precepto de “amar al prójimo” cuando la tendencia de lo humano es hacia la maldad.

Laurent pasa a comentar un texto del actual Papa, un discurso en reconocimiento a la actitud de recepción de refugiados en Grecia e Italia, remarcando el significante “prudencia” en los gobiernos, relacionado con los retos de atender 3 aspectos “cuántos lugares, integración y problema humanitario”. Los “psicoanalistas debemos atenuar el imperativo de la recepción absoluta, en el caso por caso y según las dificultades encontradas”.

Añade Laurent: la observación de que la importación también de palabras con formas novedosas de goce, nuevas palabras que se agregan a nuestra cotidianeidad,  es mejor integrarlas como parte de nuestra vida y no como parte de nuestra identidad.

En relación a los peores casos de extranjeros como objeto de goce, (maltratados, explotación sexual, prostitución, etc.) donde participan desde sujetos particulares a Fuerzas de Paz de la ONU, Laurent nos plantea que saber de la porosidad de la frontera entre amor y goce no nos condena a ser cínicos, ni ninguna forma de fatalidad, es constatar lo que sabemos sobre la existencia de “bomberos-pirómanos”. Se trata de interrogar a la barrera pulsional y cómo es vivida en cada época la pulsión.

Comenta Hamlet ejemplos de actualidad:

En Noviembre pasado, la caravana de inmigrantes hondureños y centroamericanos que atravesó Centro América y México llegando a Tijuana, frontera con Estados Unidos. Cómo la frase de una hondureña refugiada “la comida está fatal”, provocó un rechazo violento. Otro ejemplo, también en Latinoamérica, y con refugiados venezolanos en territorio brasileño. Un asalto con agresión perpetrado a un comerciante local por cuatro venezolanos, provocó que sus carpas y pertenencias fueran quemadas por los vecinos del lugar y expulsados al otro lado de la frontera, fue necesaria la intervención del ejército brasileño

Laurent nos comenta cómo no es suficiente creer en el lazo democrático para la contención del goce: la recepción de migrantes es reducida a un tema de cifras, que se cumplen o no. Pero adquiere importancia la lógica de mercado, de dinero, de tráfico, legal o ilegal. No solo existe esa dimensión, existe la del sufrimiento y la expectativa de millones por mejorar su calidad de vida. El inmigrante, al no ser ciudadano, enfrenta al

Poder al tema de los Derechos Humanos. Ya no se trataría de los derechos de los ciudadanos, sino de los seres hablantes (Jean Claude Milner).

Como propuesta final Laurent plantea “sigue, en efecto, no solamente una política de los derechos, sino una política del síntoma. La orientación en el síntoma permite proponer un modo de goce suficientemente fuera del cuerpo para no identificarse en un repliegue comunitario y narcisista.”

Eva nos explica su experiencia como psicóloga clínica y psicoanalista en el dispositivo de emergencia del barco Aquarius y en el Centro de Menores Extranjeros no Acompañados, de Alicante.

El día 17 de Junio llegaba el barco Aquarius a las costas valencianas con 630 migrantes refugiados a bordo, procedente de Libia. Eva nos explica cómo, habiendo ya trabajado con inmigrantes, el real desgarrador de ese momento le “tocó”. Los refugiados salían de un país, Libia, tierra de nadie, gobernado por guerrillas con su propia ley. Y  cómo las rutas migratorias tienden a la trata de seres humanos y lo que conlleva. Se encontró con varones de 15 a 18 años que llevaban años de tránsito migratorio y habían vivido torturas, vejaciones, presencia de asesinatos y abusos sexuales. Las entrevistas protocolarias obviaban cualquier humanidad del sujeto, dice, ya que son preguntas cerradas. Cuanto más maltrato sufrido mayor probabilidad de residencia y legalidad en Europa.

¿Cómo trabajar con esos sujetos, que su trayecto los había desplazado al lugar de objeto?

Eva destaca tres cuestiones: el encuentro con la lengua, el acogimiento y el establecimiento de transferencias para una intervención más clínica.

El encuentro con la lengua.

Los refugiados, de origen subsahariano, países de habla francesa

(Guinea Conakry, Mali, Senegal, Costa de Marfil, Sierra Leona, etc…) se encontraron con alguien  que les permitió el primer  contacto en la lengua familiar, a veces de origen materno, y convocaba a algo más familiar en todos ellos. Se estableció una comunicación fundamental, donde respondiendo dudas y preguntas comenzaron a acallar ciertos temores.

 

El acogimiento.

En sesiones diarias se abordaban diversos temas sobre sus dudas : el estudio de Europa con mapas, sus deseos y esperanzas, diferencias culturales y lo que traían de su querida Africa. El interés mutuo desdibujó ese Otro amenazador y persecutorio y les ayudó a ver en Eva un referente. A ella acudían para hablar o simplemente estar.

 

El establecimiento de transferencias. Se creó un dispositivo orientado a la escucha, con una figura de referencia, encarnada, que acogía la demanda. Y comenzó a primar la subjetividad, se comenzó un trabajo que tenía que ver más bien con lo traumático de la experiencia vivida. El trabajo se centró en cómo cada uno de ellos encontraba la manera de responder a ese desorden, y el cual los situó como sujetos. Lo importante no era tranquilizar, ni prometer, ni recurrir a la confianza, sino apuntar a lo que se puede movilizar a partir de aquello que los sostiene, nos decía Eva.

Por ejemplo, B procedente de Senegal había intentado salir varias veces de Libia por vía marítima. Fue interceptado en varias ocasiones, por las autoridades Libias y fue trasladado en más de 4 ocasiones a cárceles donde fue torturado y maltratado. En uno de los intentos de huída, no pudo embarcarse como tal en la patera, pero sí uno de sus mejores amigos con quien había compartido gran parte del trayecto migratorio. Este amigo que consigue lo que él no puede hasta el momento, muere ahogado en el mar. B traía la culpa, la culpa del superviviente. Con el tiempo ha podido hacer un trabajo con esta culpa, permitiendo a B olvidar, encontrando siempre la mejor forma de recordar.

En el Centro de Menores Extranjeros no acompañados el trabajo de Eva fue marcado por la figura institucional y protocolaria y orientado a la re-educación, pero encontró un modo de orientar la clínica, no sin problemas, que relató.

Destacó tres aspectos:

La educación, marcada por el conductismo, se orientó hacia módulos de electricidad, soldadura, informática y por supuesto el aprender a leer y escribir para los más iletrados. La psicóloga se ocupó de la orientación.

 

El trabajo a varios. Este llegó a configurarse de manera inconsciente. La transferencia entre psicóloga, trabajadores sociales y enfermeros  se estableció en un trabajo conjunto, gracias a la preocupación de los profesionales ante la angustia y la demanda de los menores frente a su situación legal. Pone el ejemplo de un guineano que acudía a dolencias físicas a la enfermera y , gracias a la transferencia de esta con la psicóloga se vió que su sufrimiento era psíquico y fue atendido.

 

La integración. Eva se centró en dos casos. El motor de deseo adormecido por los hechos traumáticos fue despertado en un dispositivo con una escucha analítica. Durante su proceso fueron escolarizados en la Escuela para Adultos donde se encuentran realizando el Graduado Escolar, su adaptación y su deseo de conocer la lengua ha permitido que hablen un perfecto español e incorporados laboralmente.

En el debate que se estableció al final de las exposiciones tomó forma el “Hablar la lengua del Otro”, que produjo una serie de versiones las cuales confirman la utilidad del concepto,  muy conocido entre los lacanianos que trabajan en instituciones, y que puede extenderse a la vida política y social que nos interesa no desertar. Por ejemplo, se descubre “la sospecha” del lazo que se pone en juego (sospecha de goce), que estando prevenidos se puede manejar, con el caso por caso y con la transferencia. Se enseña con el amor, fue recordado. La porosidad de la frontera entre amor y goce, que señalaba Laurent, nos sirvió para explicarnoslo en este rico debate.

Elvira Tabernero

13 marzo 2019


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