“No hay obra de Lacan, hay una enseñanza de Lacan”. 1 | Autor: Diego Ortega Mendive

La invitación de esta noche es a pensar y conversar sobre las particularidades del funcionamiento del cartel. Cuando me invitaron a decir algo desde este lugar me pregunté entonces qué particularidades sería interesante traer de lo que ha sido hasta ahora, mi experiencia en el cartel. Y en esa dirección transmitiré las particularidades de un miembro, de un cartel, que no podrá generalizarse a otros, esperando que sirva para intercambiar ideas hoy.

Siendo esta mi primera experiencia como miembro de un cartel debiera decir que acepté una invitación de Lacan. Invitación que enuncia de la siguiente forma: “Júntense varios, péguense unos a otros el tiempo que haga falta para hacer algo y disuélvanse después para hacer otra cosa.2” Dicha invitación es a hacer algo, es una  provocación a producir algo, nuevo, un resto, inacabado, pero listo para ser terminado cuando sea el momento (del cartel) de disolverse. Y en la lógica temporal de un cartel, en la que no se preestablecen los tiempos de conclusión, sino los momentos lógicos que permiten no quedar pegoteados, se lanza la provocación al trabajo. Este trabajo tuvo para mi el impacto de ser radicalmente diferente del trabajo que propone el discurso universitario al cual estaba demasiado acostumbrado. Habiendo estudiado psicología en la Universidad de Buenos Aires y aún habiendo tenido la oportunidad, o la desgracia, de haber estudiado “universitariamente” el psicoanálisis, la propuesta del cartel conmovió esta relación al saber y al psicoanálisis. Menciono esta cuestión porque puedo anticipar algo del final de este escrito y es que encuentro el cartel como un dispositivo con posibilidades de perforar el discurso universitario, que en alianza con el discurso capitalista, tienden a capturar los modos de relación entre los sujetos y el saber. Con la idea de establecer un saber totalizante que nada quiere saber respecto del sujeto dividido y su saber inconsciente. Por lo tanto, el cartel es capaz de provocar, en quienes no conocen otra forma de saber, del que propone la tríada conformada por la burocratización, que parte del Estado imponiendo concursos, requisitos y estándares que tienden al algoritmo, la universidad y el capitalismo, la entrada a ese campo que Lacan propone como Campo Freudiano “…donde cada cual tendrá vía libre para demostrar qué hace con el saber que la experiencia deposita.” 3 El cartel en este sentido me parece creador de campo.  Antes, de avanzar, debiera hacer una aclaración, sería injusto si no mencionara que aún en el discurso universitario, en algunos rincones de la universidad, en los márgenes la mayoría de las veces, no son pocos los que intentan perforar ese discurso proponiendo resistir a la lógica burocrática del discurso universitario.

En contraposición a esa vía libre, el discurso universitario trabaja por un resultado, pero deja de lado las crisis de trabajo. Lacan lo señala, “Ningún progreso se ha de esperar, salvo el de poner a cielo abierto, periódicamente, tanto los resultados como las crisis del trabajo.” 4 Y en el cartel creo que uno parte de una crisis provocada por la puesta en cuestión de la “…posición subjetiva respecto de la ignorancia que es un antecedente de aquello que le sería exigible a un psicoanalista” 5 –  Lo cité textual a Mauricio Tarrab, porque  en esa frase condensa muy bien las consecuencias de formar parte de un cartel. Estas se derivan de la libertad de hacer con el saber, para dar cuenta a otros del producto resto de quién se dirige al encuentro con la enseñanza de Lacan.

Volviendo a la cuestión inicial de las particularidades a las que quiero referirme respecto de mi experiencia, las podría ordenar en tres vectores, las relacionadas con la Escuela,  aquellas que se podrían vincular con el propio análisis y las relacionadas con la experiencia en tanto sujetos que se plantean trabajar desde el psicoanálisis. En cierta manera voy a retomar efectos de grupo, de los cuales Lacan nos advierte, pero que puestos a trabajar en el dispositivo del Cartel, me permitieron despegar para seguir haciendo algo. Esos tres vectores dan cuenta de cómo el dispositivo  puede conmover la relación de uno con el saber y el devenir de esa relación con un saber no todo, que es el del psicoanálisis.

La primera cuestión que me pareció muy interesante fue que en un determinado momento, aún avanzando cada uno con su trabajo, surgió en uno de los encuentros el tema de La Escuela como el Otro. Y esto se dio a partir de una serie de preguntas que le hicimos al más-uno en relación al funcionamiento de la Escuela en tanto institución. Eran preguntas sobre la conformación de autoridades, reglas, normas, la politiquería (lo digo así para diferenciarla de la política que creo que es la del síntoma, que es la que conviene al psicoanálisis y a la Escuela). La preguntas nos llevaron a una conversación muy interesante, en la que cada uno, bajo los efectos de grupo, estaba preguntándose por su relación con la Escuela. Aun en este caso el más-uno pudo asumir su lugar para que lo concerniente de cada uno respecto del Otro pudiera ser puesto a trabajar. Y ese lugar, fue ocupado de forma tal que el líder, como sostiene Miller, se ubicó en una posición lo mas permutativa posible 6, posición que a mi parecer permite que cada uno se encuentre con ese Otro, que la Escuela viene a representar.

Una segunda cuestión que quería comentar es el efecto que el Cartel puede producir en el cartelizante y su análisis. La propuesta del Cartel es ponerse a trabajar en relación al saber, si el saber es medio de goce, no es de extrañarnos que desde la posición de  analizante, de cartelizante o como uno-más dentro de la Escuela, se vea uno concernido. En varias reuniones el análisis fue un tema a tratar en relación a la producción que cada uno venía realizando. En mi caso en particular mi relación al psicoanálisis, como mencioné, estuvo  capturada por el discurso universitario y el discurso del amo, en cuanto a aplicar el psicoanálisis arrastrado por el movimiento del mundo, como sostiene Miller 7.Y dicha aplicación fue en ámbitos, como el discurso amo suele designar-, educativos institucionales  y persiguiendo cierta terapéutica. Creo que la lógica del cartel, tocó algo de estas cuestiones que en mi análisis estaban presentes, abriendo la pregunta sobre qué hacer con el saber con el que unos se va encontrando. Quiero decir que esta crisis que provoca el cartel, toca la relación al saber, el deseo y por supuesto el goce.

El tercer vector tiene que ver con los efectos del cartel sobre la experiencia, más allá de la clínica, con la que uno llega al dispositivo, que más que en cualquier otra instancia grupal de la escuela se pone en juego. Y la insistencia con la que esto me ocurrió, me dejó la inquietud de mencionarlo como último punto. La experiencia que tiene que ver con lo que uno no puede olvidar, invita a un trabajo de resignificación de lo experimentado. Ese camino que uno va construyendo en el recorrido invisible que el cartel propone, vuelve sobre lo que en uno dejó marcas. Ahí creo que los efectos de grupo, que se juegan en el eje a-a´, facilitan el compartir, esto sin embargo, hay que aclararlo, acarrea el riesgo de que pueda producirse un deslizamiento a una dinámica intersubjetiva, que no aporte otra cosa que universalizar a los sujetos en un fantasma común, como lo dice Guy Trobas 8. Por eso valoro nuevamente que la experiencia que emergía insistentemente en los encuentros, fue provocada, no tanto por los efectos de grupo, o porque un líder provoque, sino por el encuentro con la enseñanza de lo que uno ha hecho a partir de lo que en el cartel produce, sin hacerse el tarugo 9.

Diego Ortega Mendive

Notas

1 – Miller J. A. Lacan clínico. Matemas II. P. 123

2 – Lacan, J. El Señor A.

3 – Lacan, J. Decolaje o despegue de la Escuela.

4 – Lacan, J. Decolaje o despegue de la Escuela.

5 – Tarrab, Mauricio. En el cartel se puede obtener un camello.

6 – Miler, J. A. El Cartel en el mundo.

7 – Miller, J. A. Sutilezas analíticas. P. 13

8 –  Trobas, G. Del grupo al cartel Del lider al más – uno

9 – Miller, J. A. Cinco variaciones sobre el tema de «la elaboración provocada»


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