RESEÑA: “El Cartel en su relación a lo no todo” | Primera noche de Carteles-Alicante (2do Ciclo)- 27/3/2019 | Autora: Mirna Pol

La invitación a esta noche de Cartel proponía acercar una modalidad de construcción de saber radicalmente diferente al saber académico. Con unos interrogantes previos a ser develados, al menos en intención: ¿Cuál es el discurso que conviene al cartel? ¿Qué dice Lacan de la docta ignorancia? ¿Qué se formaliza como producto? ¿Qué tipo de transmisión se genera? Con un título de marco: lo “no todo» del saber.

Es así que se iniciaba una jornada de casi dos horas, después del agradecimiento a los participantes y asistentes y haciendo referencia al vínculo directo del Cartel a la Escuela, la mesa, coordinada por Raquel García y Lorena Oberlin, afirmaba: «aquí estamos», cuerpos puestos en juego, y daba la palabra a Ricardo Rubio y Diego Ortega.

Lo  nuevo

NuevoCiclo (va el segundo); nuevoPresidente de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis de la Comunidad Valenciana, Ricardo Rubio; nuevocartelizante, Diego Ortega; la propuesta de Ricardo Rubio para sumar comonueva  integrante a la sede del Instituto del Campo Freudiano de  Murcia y así vincularla a esta actividad de los Carteles (Alicante-Valencia-Murcia). La invitación a la nuevay aún no estrenada 1ra Jornada de Carteles (V Encuentro Elucidación de Escuela – Madrid 28/9/2019). Incluso se concluyó con un algoritmonuevo (para la mayoría de los asistentes) de la mano de Lorena Oberlin, en referencia a la transferencia de trabajo: a…S/…S1 que puso a pensar y movilizó a los participantes, se desarrollará más adelante. 

Ricardo Rubio cuyo texto sin título fue intitulado por su ordenador como «Estoy -muy-contento», rompía el hielo de la noche, inició diciendo que  El Cartel es una herramienta muy adecuada para la Escuela y un buen modo de acercarse a ella, agradeció por su sostén a las coordinadoras. 

Comenzaba: «Un significante en posición de S1 es el que permitirá un lugar desde el cuál hablar», rasgo que marcaría el inicio en el Cartel. Eso sí, advirtiendo que lo que daría color a ese decir será la división del sujeto guiada por el objeto a, por aquello que uno no sabe que sabe, poniéndose en juego el goce individual. Invita al cartelizante a crear su propio texto, como lo nuevo, lo propio, reta a tomar la palabra y no escuchar al que sabe. Al no haber texto común,  cada cartelizante tendrá  que construir el suyo con sus propias palabras poniendo en juego su propio deseo, dirá:» interpretando su deseo», siendo la única manera de aprender. 

Sin embargo, advertía de la inhibición que podría encontrarse el cartelizante al inicio, pero también afirmaba que sería difícil de mantener. Asimismo, alienta, el rasgo de cada uno expuesto en un inicio se puede cambiar a medida que van apareciendo saberes. Sugiriendo “cuando menos lo piensas mejor te sale”. Por tanto la producción del cartelizante aparece como algo nuevo, inédito, sería su condición, incluso la de la elección del rasgo o tema, no viniendo desde el otro, ni desde los saberes de los otros y menos del +1.

Lo no todo

Ricardo Rubio orienta el recorrido de lo no todo desde Freud con la pregunta «¿qué quiere una mujer?» y desde Lacan con la ubicación de «lo femenino», donde situaría su última enseñanza: la Clínica orientada por lo real que apunta a la relación sexual que no puede escribirse entre los dos sexos. Se refiere a la Escuela como Una, como también no toda, donde caben y son recogidas las elaboraciones de cada cartelizante, sin la valoración de si son mejores o peores, sino como fruto del deseo de cada uno.

Diego Ortega, parafraseando a J. A. Miller, presentó, bajo el título «No hay obra de Lacan, hay enseñanza de Lacan», su recorrido como nuevo cartelizante, en palabras de Ricardo Rubio con la frescura que se espera de los nuevos cartelizantes para el V Encuentro Elucidación de Escuela. Diego dice que al aceptar participar de un Cartel aceptó una invitación de Lacan, haciendo referencia al texto de El Señor A «(…) júntense varios, péguense unos a otros el tiempo que haga falta para hacer algo y disuélvanse después para hacer otra cosa.» 

Él hace ver el impacto que significó pasar del discurso universitario que lo habitaba, habiendo sido Docente en la Universidad de Buenos Aires, con una experiencia en grupos de estudio, de trabajo e investigación, y el encuentro con el Cartel, discurso que según sus palabras perforaría el discurso universitario, un no todo saber. 

De la oportunidad o desgracia de haber conocido el Psicoanálisis desde la Universidad a la invitación a participar en un Cartel, le conmovió esta diferencia en relación al saber y el Psicoanálisis. Colocando al discurso universitario y al discurso capitalista como detentores del modo de relación de los sujetos y del saber por un lado como algo completo y por el otro el Cartel como creador de «campo», de via libre, provocador de saber, una buena respuesta «una herramienta potente para los tiempos que corren.» Destacando el lugar que tomaría la crisis de trabajo como lo que perforaría un saber total, el del universitario, donde obviarían ese paso, posible en el Cartel y provocada por la posición subjetiva respecto a la ignorancia. La docta ignorancia que mencionó Raquel García en relación al no todo saber, y en relación a lo planteado por Diego Ortega. 

Los discursos

Raquel García ponía en contrapunto el Discursos Universitario y el Discurso del Analista, para dar cuenta de esta docta ignorancia.  Al igual que Diego Ortega afirmaba que desde el Discurso Universitario se trataría de un saber todo, cerrado, y  desde el Discurso del  Analista se ubicaría el no todo saber, ya que el analista debe poner en suspenso su saber para dar lugar al saber del analizante. Hace un recorrido teórico del saber ubicado fuera, al saber ubicado dentro, desde el Medioevo donde Dios era tomado como la divinidad que tiene el saber hasta Nicolás Decusa que afirmaba que el saber estaría dentro «…no alcanzamos lo máximo de otra manera que incomprensiblemente.» Resumiendo: la docta ignorancia ayuda. Por tanto la producción que se espera del cartelizante se diferenciará de un trabajo universitario, será lo que Miller llama un trabajo en progreso que puede o no ser finalizado o concretado, pero está en construcción a partir de lo no sabido. 

Lorena Oberlin también nos ofreció un texto…en su decir…»un textito», tomando un aspecto que permite el Cartel: la transferencia de trabajo, pasando por el Seminario 8, el Seminario 11 y trayendo a J.A. Miller en su escrito «Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada» quien toma dos vertientes de la transferencia: Trabajo de transferencia y Transferencia de trabajo.

En el Seminario 8 la transferencia de Sócrates incitaba al saber pero desde un lugar de SSS, posición bloqueante para el +1, igualando esa posición a la del educador, la del saber total que domina el goce del educando. Distinguiendo el lugar del SSS de la del sujeto que sabe (la posición del analista que está advertido), por tanto ésta sería una transferencia que podría ser un escollo para el Cartel, donde el trabajo se obturaría no permitiendo una transmisión de saber particular a cada cartelizante, dirá.

Remite al Seminario 11 para hablar de la segunda vertiente de la transferencia, la definición de transferencia más conveniente al Cartel, cuando Lacan define «la transferencia como la puesta en acto de la realidad sexual inconsciente», haciendo recaer el acento en el objeto «a» en lugar del SSS, de lo que se trataría de poner en juego serían los objetos «a» del analizante (cartelizante). Distinguiendo así transferencia de repetición freudiana. 

Así llega a Miller,  quien desdoblaría la transferencia en: trabajo de transferencia y transferencia de trabajo, concluyendo con la creación de un matema partiendo de los Discursos del Analista y de la Histeria:

 a  —-  $                                            $  —-  S1

S2          S1                                         a           S2

Matema de transferencia en el Cartel (Miller): 

                                    a——————————-}$——————————-}S1

                                   Trabajo de transferencia           Transferencia de trabajo

Tomando los elementos de la parte superior de uno y otro discurso, dirá que de «»a» a $  hay trabajo de trasferencia (cuando el sujeto se dirige con su goce a un analista con un saber), pero así prolongado en el cartel se vuelve trabajo de transferencia de trabajo.»  Donde Miller indica salir de una posición a otra, cuarto de vuelta a la inversa según palabras de Lorena, saliendo de la posición de analizante e histerizarse, agujereando el saber todo el tiempo. Permitiendo pasar del saber supuesto al saber expuesto. La transferencia no es posible si no hay sujeto barrado, tiene que saber algo en relación al no saber, enfatiza Lorena:» incluso aunque diga que no sabe implica un saber». Concluyendo: para estar en el Cartel es necesario histerizarse. 

Conclusión

Y es así que entre las crisis de trabajo, del trabajo de transferencia, irá viendo la luz aquello que del rasgo nomina a cada cartelizante, poco a poco, en progreso como afirma Miller. Con la ayuda de esa docta ignorancia que posiciona al +1 (si bien es cualquiera  debe ser alguien  a decir de Lacan), que sin embargo relanza el deseo puesto en juego de los 1×1. Ese no todo que deja rendijas para asir el goce de cada uno y hacer algo con él, algo inédito y singular, UN producto, no EL producto.

                                                                                                                                                      Mirna Pol. 


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