¿QUÉ HACE CRISIS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CASO? por Pepe Rubio

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¿QUÉ HACE CRISIS EN LA CONSTRUCCIÓN DEL CASO?

LA CONSTRUCCIÓN

         Agradezco el título que la comisión –de la que formo parte- ha puesto para enmarcar esta primera sesión de trabajo, pues al señalar expresamente que se trata de la “construcción del caso clínico”, de entrada ha dado un gran paso en el esclarecimiento de la compleja cuestión de la presentación de casos en psicoanálisis. Con respecto a la presentación de casos ocurre que todos tenemos una idea más o menos clara, sabemos a qué nos referimos, pero a la hora de pensarlo, así como de explicarlo, y mucho más a la hora de ponernos a relatar un caso para presentarlo ante los colegas, no resulta claro ni el cómo debemos hacerlo, así como tampoco en qué consiste el contenido, es decir de qué se trata en la presentación de casos. Como sabemos bien, en psicoanálisis no hay un modelo a nivel de la forma como debe hacerse la presentación, ni mucho menos pautas sobre el contenido, sobre lo que debería decirse del caso, más bien es en la diferencia respecto de las normas, donde se producen los efectos de transmisión. Por ello, fijar de entrada, tal como está titulado este espacio clínico, que la presentación de casos en psicoanálisis es una construcción, es decir una composición de artificio, es dar un paso enorme respecto del discurso corriente, y sitúa –de esto se trata- la cuestión como tema de Escuela.  Decir de manera decidida que se trata de la construcción del caso, tomamos la distancia necesaria respecto del saber científico, que como sabemos debe ajustarse a la verdad objetiva, a criterios de descripción, incluso someterse a la verificación estadística descalificando el caso único. En este sentido Miller planteó –coloquio de Delfos 2004- que “frente a la medicina absorbida por el discurso de la ciencia –la medicina basada en la evidencia-  el psicoanálisis lacaniano dispone del argumentatio  de la construcción del caso[1]. Así pues, de entrada –por el buen trabajo de la comisión- nos desprendemos de la clínica de la evidencia, para situarnos del lado de la coherencia formal del caso. Así pues la construcción, nos remite a la estructura lógica de sujeto y no al relato biográfico, cronológico o de los hechos clínicos. La construcción lacaniana del caso requiere hacer ver lo que llamamos la “envoltura formal del síntoma”, este trabajo es necesario, no se debe prescindir de ello, pero no solo esto, solo con leer la estructura lógica no alcanza –digamos- para dar cuenta de la verdad del caso, además se trata de hacer ver el lugar del sujeto, la manera en que ha sido tomado libidinalmente en la estructura.

ORIENTACIÓN POR LO REAL   

La construcción de casos es un tema de trabajo escurridizo, me resulta complicado captarlo en un punto de articulación, más bien aparece con múltiples dimensiones, distintos enfoques. Se podría decir que alrededor del tema se ponen en danza muchos, diría prácticamente todos los conceptos fundamentales de la cura psicoanalítica, y es muy fácil entrar en un deslizamiento metonímico, pasar de una cuestión a otra, de una vertiente a la contigua, etc. etc. Este efecto de deslizamiento si bien es fácil de entender, no debemos justificarlo, pues sería una consecuencia no deseada de la presencia de lo real en la clínica, es decir un efecto de lo imposible de decir todo sobre la construcción del caso. Nuestro esfuerzo, la transferencia de trabajo que causa este imposible, es justamente ir contra este deslizamiento continuo de fuga de sentido, deslizamiento que es la presencia de lo real y al mismo tiempo “cierto fracaso” del discurso psicoanalítico respecto de su localización y transmisión, en este sentido el deslizamiento es una versión de la crisis. Respecto de esta dificultad, en los textos que he consultado, tengo que decir que están muy bien elegidos y bien referenciados en la bibliografía recomendada, decía que los autores muestran el esfuerzo que cada uno de ellos hace por orientarse y producir –digamos- un punto de capitón que fije el deslizamiento de cuestiones e ideas que empiezan a rondar a propósito de la presentación de casos. Me ha resultado muy interesante –lectura que recomiendo-  comprobar el trabajo que han realizado para fijar y responder con precisión. Las respuestas son variadas, esta variedad –como señala Laurent en el texto que he tomado de referencia[2]– muestra cierto malestar, pero han logrado cada uno de manera distinta producir un punto de capitón, son como versiones distintas de una misma orientación.

Así por ejemplo en el texto de Laura Canedo[3], me refiero al texto indicado en la bibliografía, que se titula: “La escritura del caso, un ejercicio de lectura”, toma la perspectiva de “la función de lo escrito” que aparece  en Lacan en el tercer capítulo del seminario XX, desde aquí sitúa la cuestión de la construcción del caso como la lectura que el analista hace de la experiencia clínica, por lo tanto el punto de capitonado para parar el deslizamiento lo toma de la articulación entre la lectura y la escritura, punto muy interesante. También encontramos en Pierre Malengreau[4] otro modo de captar la cuestión, primero hace la distinción entre una clínica objetiva que se apoya en la observación, que utiliza significantes amo con fines de identificación –indica que el uso del término “goce” puede ser mal utilizado como significante amo-, y una clínica de la demostración que toma en cuenta lo que no puede decirse. El punto de capitón lo sitúa en la contingencia, dice que la construcción del caso debe demostrar un imposible de decir por la contingencia. También he encontrado respuestas a la brecha que la indicación de Lacan, resaltada por Miller en un texto muy citado, me refiero a “Marginalia de Milan”[5], Lacan establece que la construcción del caso debe situarse del lado del analizante, el analista nada sabe de la experiencia clínica del caso, el único que puede dar cuenta es el sujeto. En esta línea Lacan formulará el dispositivo del pase, que como sabemos no es el analista quien da testimonio del análisis llevado a término, sino que es el propio sujeto que hace la construcción de su caso. Entonces ¿dado que la construcción cae del lado del analizante, en qué consiste la presentación de casos por parte del analista? ¿De qué da cuenta el analista cuando construye un caso? El texto de Felix Rueda[6], así como el de Rosalva Zaidel[7], dan una respuesta concreta: el relato del caso testimonia del acto del analista, el analista da cuenta de los efectos de su acto, se reencuentra con algo de lo que es el agente sin tener él mismo las claves. Es decir que como lazo que fija el deslizamiento, sitúan el punto central de la construcción de casos en el acto analítico. Podría continuar –sin duda sería interesante- pero no se trata de localizar los diferentes puntos de capitonado que cada autor ha encontrado, son puntos que tienen todos una misma orientación, la de incluir lo real en la estructura. Los he comentado,  y aprovecho para mostrarles mi agradecimiento a su trabajo, para poner de manifiesto la diversidad de modos para responder, y también –sobre todo- indicar la producción de un punto de articulación que fije el deslizamiento.

         Retomo el tema de trabajo, ya tenemos situado que se trata de la construcción del caso y no de la descripción,  ahora nos corresponde preguntarnos por aquello que hace crisis en la construcción del caso. Entonces ¿qué hace crisis? No voy a esperarme a más adelante para decirlo, tengo que aclarar que es la idea que he logrado hacerme de ello, y la presento para conversar. Diría que la crisis es cuando lo imposible como real del caso, funciona como impedimento para la transmisión del saber analítico. La crisis señala un posible fracaso de la transmisión de la experiencia clínica del caso.

ARTICULACIÓN DEL  MALESTAR COMO CRISIS.

         Lo he pensado más de dos veces antes de decidirme a utilizar la expresión de “posible fracaso” de la transmisión en psicoanálisis. Pues no es lo mismo plantear la dificultad del lado de la construcción del caso, que plantearla del lado de la transmisión. Me parece que La crisis se ubica, es importante señalarlo, se ubica como crisis de transmisión, es crisis para lograr inscribir el saber psicoanalítico en el lazo social.

Ambas cuestiones están enlazadas evidentemente, pero no obstante conviene puntuar bien, acertar en donde ponemos el acento, en esto consiste la orientación. Pues no es lo mismo poner el acento en la construcción del caso, tomar la construcción como tema de estudio, que por el contrario poner el acento en la transmisión, en los efectos o no de transmisión que la construcción del caso produce.  Me parece, y es la lectura que hago de la indicación de E. Laurent, que reproduzco: «El problema es que el malestar no se llega a articularse de manera suficiente como crisis, no se enfrenta con  el problema verdadero: el saber en psicoanálisis no se transmite como en las ciencias exactas … “[8]. Así pues, de un lado tenemos el malestar de los analista, un malestar centrado en las dificultades de la construcción del caso, pero hay que dar un paso más, es necesario enfrentar el problema verdadero, es decir que el malestar tiene que articularse como crisis, como crisis de la transmisión del saber psicoanalítico. El verdadero problema está del lado de la transmisión, no del lado de la construcción, este es el desplazamiento del malestar hacia la crisis. Es decir que no importa tanto los modos de relatar un caso, lo que verdaderamente hace problema es que de un modo u otro, no se logre una transmisión.

         Repito que el verdadero problema son las dificultades, posible fracaso, en la transmisión del saber psicoanalítico. Me parece que hago una adecuada lectura del texto de Laurent “La poética del caso lacaniano”, para confirmarlo transcribo la frase final del texto, dice: “Hemos empezado a ver lo que sería el modo verdadero de transmisión que habría que sostener  …  habría que pensar profundamente …  la relación entre el relato de casos … y el testimonio de los AE. Tenemos que inventar nuevas formas  … con el fin de modificar profundamente las evidencias que hacen pantalla para no dar un paso más en lo que es la crisis del relato de casos y su verdadera solución”. Que esta frase esté al final del texto, texto que ha funcionado como referencia en muchos escritos de colegas, me parece evidente que indica la cuestión principal que recorre todo el texto. El texto empieza nombrando la transmisión, dice: “El modo de transmisión más usual … es la presentación de casos”, y concluye diez densas páginas después, indicando el modo de solucionar el problema de la transmisión: la poética.

         Efectivamente la poética del caso lacaniano es la vía de solución, esto habría que precisarlo para no caer en lo que indica P. Malengreau[9] de, por no poder decirse el no-todo de la experiencia clínica, contentarse  con generalidades, con indefiniciones, pues se trata de lo contrario, precisamente en las precisiones clínicas, en la elucidación de la estructura lógica demostrar lo imposible a través de la contingencia. Esta es una cuestión muy importante, y señala un índice de lo que hace crisis en la construcción del caso, me refiero a desatender la mostración de la envoltura formal del síntoma, pero me corresponde hablar no tanto de la envoltura formal del síntoma, sino de lo que hace crisis en digamos, construir dicha  envoltura formal.

LO REAL EN LO SIMBÓLICO

         Una aproximación al concepto de crisis, que como sabemos es el tema de nuestras próximas XIV Jornadas de la ELP, tal como lo han formulado algún colega, la crisis sería la presencia de lo real en lo simbólico. Es interesante pensar esta articulación, decir articulación es excesivo pues sabemos que entre lo real y lo simbólico, no hay articulación posible, en todo caso siempre cae fuera del sentido, fuera de la lógica, fuera del discurso. Ahí quería llegar, pues la no relación entre lo real y lo simbólico, entre lo real y el efecto de sentido (articulación de los significantes), es –si se puede decir así- una verdadera puerta que abre o cierra la transmisión del saber psicoanalítico. Y lo hace de un modo aparentemente contradictorio, del lado del sentido la no relación cierra la transmisión, pero el efecto de sentido del sinsentido, abre la vía de la transmisión, este efecto se pone de manifiesto en el wits, que se toma como ejemplo de esta cuestión.

         Es realmente complicado pensar la “relación de no-relación” entre lo real de la existencia del sujeto y el campo del significante, es decir la des-relación entre lo simbólico y lo real, lo comento porque la transmisión se refiere justamente a esa des-relación, la transmisión es como un desmentido de la no relación. Esto que indico como desmentido (no he encontrado otra palabra mejor) me parece que se da a entender en las lecturas que he realizado, me parece fundamental y consiste en que si bien no se puede escribir la relación entre el goce y el significante, si Lacan indica que la relación sexual no se puede escribir, al mismo tiempo la experiencia del síntoma y de la propia cura analítica confirma que sí se puede hablar. En tanto es imposible de escribir, al mismo tiempo no paramos de hablar de ello, la transmisión solamente se puede formular como un efecto de significación, se trata de con la “mentira” puesta en el lugar del imposible de escribir, producir un efecto de sentido (verdad) para la comunidad analítica a la que se presenta el caso clínico. Es cuando –lo indica Laurent en su texto- al escuchar la presentación de un caso entre los asistentes se comenta que se dijo algo interesante, aunque no se pueda precisar exactamente de qué se trata, ni siquiera para todos es lo mismo.

         Freud tuvo que suponer un lugar psíquico inconsciente para localizar el enganche entre los significantes y sus efectos sobre el cuerpo, suponer el inconsciente para explicar la cura por la palabra de los síntomas. Nosotros sabemos, Freud también, que este lugar está agujereado, y en este sentido tenemos el matema lacaniano de S(A/). Lacan al desprenderse del sentido como lazo del sujeto con el logos, tuvo que suponer un nudo (no olvidemos que lo sitúa en lo real) entre el registros del significante y lo real, precisamente la experiencia analítica de casos muestra este nudo, la propia praxis que consiste en la cura por la palabra y sus efectos de goce, son un testimonio del lazo. Toda la cuestión es que este saber no llega a existir en lo real, no llega a escribirse en lo simbólico, por ello no se puede objetivar, no se puede describir, es imposible de saber, simplemente ex -siste. En este sentido lo que hace crisis para la transmisión es suponer que el saber psicoanalítico está en lo real, pero como sabemos bien, ubicar el saber en lo real es la posición de la ciencia, para el psicoanálisis en lo real hay un agujero. El analista sabe que hay un agujero, que la relación sexual no existe en lo real, así como tampoco se puede escribir en lo simbólico, en su lugar nos encontramos el síntoma, la letra del síntoma. Estos son índices para continuar, pero me voy a detener aquí. Gracias.

                                      Octubre 2015

                            José Rubio Ferrer

 

 

[1] Cita recogida del texto de F. Rueda, titulado “Construcción del caso y discurso psicoanalítico”, publicado en Cuadernos de psicoanálisis nº 31, página 60.

[2] Laurent, E. La poética del caso lacanianao. Cuadernos de psicoanálisis nº 31, página 35

[3] Canedo, L. La escritura del caso, un ejercicio de escritura. Cuadernos de psicoanálisis nº 31, página 47.

[4] Malengreau, P. Notas sobre la construcción del caso. Letre mensual nº 22

[5] Miller, J.A. Marginalia de Milán. Construcciones en análisis. Uno por Uno nº 41, p. 112.

[6] Rueda, F. Construcciones del caso y discurso psicoanalítico. Cuadernos de psicoanálisis nº 31, p. 59

[7] Zaidel, R. Sobre la presentación de casos, en el eje del curso 2009-2010. Sesión inaugural del SCFB del curso 2009-2010. Nodus XXX. Gener de 2010.

[8] Laurent, E., Op. cit. Pagina 36.

[9] Malengreau, P. Op. cit.


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