Reseña de la conferencia de Antoni Vicens titulada “La poetica del caso lacaniano” por Patricia Tassara.

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Reseña de la conferencia de Antoni Vicens titulada “La poética del caso lacaniano” realizada en la sede de la ELP en Valencia, como cierre del espacio de trabajo titulado: Cuando la construcción del caso hace crisis.

Patricia Tassara

A lo largo de su conferencia, Antoni Vicens situó de diversas maneras, la diferencia entre la construcción simbólica y la resonancia de lo real. Ubicó que un testimonio tiene una parte que corresponde a la construcción simbólica, son los significantes, la lógica, el fantasma, el circuito pulsional, la extracción del objeto, en los que prevalece la mirada y la voz frente al objeto oral y anal, objetos de la demanda. Pero más allá de la transmisión de esa construcción simbólica, aparece la resonancia de lo real. Ella es su dimensión poética. 

Se remontó a Freud, ubicando allí una primera versión de la construcción ligada al significante falico. Por entonces, se trataba para el analista de escuchar dónde estaba el falo. Freud, al separar las asociaciones del paciente de las interpretaciones del analista, indica que esa construcción (realizada por el analista) es como un resto con el que el analista no sabe qué hacer. Acota que el control, es lo que permite vaciar esa construcción, olvidar eso que se presenta en lo mental cuando se habla al analista con el que se controla. 

El relato del caso oscila entre la estrategia y la política. Explicó cómo los casos de Freud, son actos políticos. Por ejemplo con Dora, Freud se diferenció del tratamiento de los casos de histeria de ese momento al apuntar que se trata de escuchar al paciente. 

En los testimonios, tenemos entonces por un lado la construcción simbólica del caso y por otro,  la resonancia. La política es que ese testimonio deja de ser algo dirigido al Otro, al analista. Sólo hay efecto de resonancia y es allí donde podemos decir que el pase descompleta la Escuela. Es una dimensión sin garantía, la garantía es la propia transmisión. Si en la dimensión simbólica la garantía la tiene el Otro, en la dimensión real la garantía es la escritura del testimonio sin el Otro. 

El parlêtre es poli-femo, habla de maneras diversas. Su escritura es de otro tipo, no lógica sino poética. 

La construcción simbólica da cuenta del par significante S1 – S2 mientras que la construcción poética pone de manifiesto el vacío entre estos dos significantes, S1 // S2. Antoni hizo referencia al vacío en la escritura china, escritura en la que Lacan se interesó cuando situó el neologismo de lalangue en tanto vacío de comunicación. Esta lalangue, no comunica. Se trata de un vacío ex-nihilo de donde sale la creación. Es un vacío donde el sujeto no se cuenta a sí mismo, es la sexualidad femenina, también es el cuerpo como agujero, cuerpo que el parlêtre cree tener. Pero también es un vacío de ser. Es el vacío de la escritura en tanto letra que hace agujero. Es en este vacío que encontramos la soledad estructural. El testimonio basado en la inexistencia del Otro, hace resonancia, vacío. Allí no hay demanda. 

Tomó una frase del trabajo de Teresa Tabernero en el que ella dice que “sólo la poesía permite la interpretación”. Habló de Emily Dickinson, y el efecto poético con su escritura. Citó a E. Laurent cuando nos indica que la interpretación logra tener un efecto de sacudida en el cuerpo, sintiéndose en las tripas. Al hilo recordó una frase del trabajo de Gabriela Alfonso donde dice que “el pasador recibe en las tripas un impacto que llega al cartel del pase”. Se remitió a Lacan cuando en el Atolondradicho habla de çasysent, ça-sy-sent, homofónico con saisissant, que remite a ‘pasmarse’, ‘pasma’, ´pasmo´, ‘espasmo’, órgasmo’, remitiendo al cuerpo que es sacudido. Çasysent, esosesiente allí (1). Esta interpretación que sacude el cuerpo, es lo que nos diferencia de las psicoterapias. Se trata de lo que del cuerpo está captado en lalangue. Cuando el cartel del Pase queda ‘pasmado’ por la construcción que pasó, hay AE. Hacer pasar un chiste, es hacer pasar un goce, hay allí una dimensión corporal. El propio pasador, como placa sensible, es un conmocionado o no conmocionado por el testimonio. Es allí donde se ubica el efecto poético. 

En la cultura japonesa, se deja el espacio vacío para que algo pueda existir. Se trata de hablar cada vez menos, para que la palabra tenga más efecto de resonancia. Un análisis es reducir la palabra a ese troncho (tallo), núcleo de real. 

El riesgo del AE es no agitar el significante fálico, no histerizar sino realizar un efecto de des-comunicación y resonancia. La resonancia no es comunicación. No hay prisa en hacer vínculo para tapar la soledad, tapar ese vacío.

 Finalmente, nos transmitió los puntos fundamentales de varios testimonios de recientes AE, publicados en la última edición de la revista de la ECF, transmisión con la que pudimos apreciar el efecto de conmoción de esos testimonios como también en los que allí escuchábamos (2). 

Nuestro agradecimiento a Antoni Vicens por sus valiosas orientaciones para este espacio de trabajo realizado en la sede de Valencia. 

Notas.

  • Lacan J. El Atolondradicho, Otros Escritos, Editorial Paidós, Buenos Aires, 2012, p.505.
  • La cause du désir Nº 92, Faire Couple. Liaisons inconscientes.(Les journées qui n’ont pas eu lieu), Avril 2016.

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